martes, 1 de mayo de 2018

Corazón Duro



Hebreos 3:15
Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz,
No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
Te has preguntado porque hay tantas personas que no creen en Dios?
Aun sabiendo que Dios existe y es real?
Es por el endurecimiento de sus corazones que es en si una consecuencia directa del pecado lo cual nos lo lleva a la incredulidad. El corazón se endurece mientras más cabida les damos al pecado, nos acostumbramos a vivir así, y sucesivamente entramos en el terreno de la incredulidad. 
Quizás al no ver el juicio de Dios inmediatamente en nuestras vida y poder gozar por un buen tiempo de los placeres del pecado sin tener consecuencias nos endurecemos más, y más y nos volvemos más incrédulos.Tal vez si Dios nos mandase un castigo inmediato entendiéramos la consecuencia del pecado. 

Pero Dios no es un Dios que manipula, y controla él nos da la opción de que nosotros tomemos nuestras decisiones y podamos darnos cuenta de las consecuencias del pecado y que cambiemos de rutaEl pueblo de Israel es un ejemplo claro de esto ya que muchos no pudieron recibir la promesa.
Muchos no pudieron entrar a la tierra prometida y murieron en el desierto. Se endureció su corazón y se llenaron de incredulidad. Más no pudieron entrar en el reposo del señor. Dios  permitió que se quedaran por  tiempo  en el desierto pero al final recibieron la retribución por su incredulidad. Por esto la palabra dice que si hoy escucha la voz del espíritu Santo que no endurezcas tu corazón porque mientras más tiempo pasas negando a Dios más te endurece. Tanto el Cristiano que vive en desobediencia como el no creyente que rechaza la voz del espíritu Santo y la convicción caerán en la ceguera espiritual y eso los llevara a endurecerce y a la incredulidad. 

El pecado es mortal, y al ser engañados empezamos a entrar en el terreno de la comodidad donde ya no sentimos cómodos con nuestro pecado, y no sentimos esa convicción y nuestro corazón empieza a cambiar por eso vemos personas en las iglesias que cuando se les predica la verdad no les gustan esos mensajes, ya no quieren escuchar mensaje sobre el pecado,  el infierno porque su corazón se endureció y entran en un terreno de incredulidad. Ya no creen que puede existir el infierno, o castigo por el pecado y por eso se amontonan para ellos mismo predicadores que les prediquen mensajes positivos sobre el éxito,y las bendiciones de Dios no sabiendo que todas esas cosas se tienen por medio de la obediencia.  Tenemos que tener mucho cuidado porque estamos viviendo en una era en la cual el amor de mucho se ha enfriado y hay muchos cristianos engañado, y segados por el pecado dentro de las iglesias, personas que aun sabiendo la verdad escogen caminar en pos de su propias creencias, emociones, y desechan la verdad aun sabiendo que lo que están haciendo es incorrecto y no es aprobado por Dios.  Lamentablemente  muchos deciden caminar en pos de sus sentimientos y callan la voz del espíritu, y su corazón se va endureciendo Y se vuelven más incrédulo.
Estamos viviendo en tiempos donde no podemos permitir pecado en nuestra vida, tenemos que santificarnos, apartarnos, y guardar nuestro corazón de la incredulidad, el engaño del pecado. Mantenernos alerta, vigilando, porque nuestro Señor va a regresar por su iglesia pero aquel que esté caminando en incredulidad, en desobediencia a la palabra se va a quedar. Esto no es un juego esto es algo muy serio y muchos se han vuelto incrédulos dentro de las iglesias y esa raíz viene por medio del pecado porque según vamos permitiendo el pecado nuestra vida nos vamos acostumbrando y entramos en la complacencia y vamos quedando ciegos ante la verdad, e incrédulo ante el evangelio. 
Hay muchos motivos por los cual podemos caer en la incredulidad y como mencionamos anteriormente uno de los mayores motivos es simpatizar con el pecado lo cual significa apoyarlo, aceptarlo, y permitirlo. Aceptar el pecado y comprometerse con el nos lleva a que nuestro corazón se endurezca antes la verdad. Al empiezan a escuchar la mentira, y el engaño poco, a poco eso lo va endureciendo tu corazón y se abre la puerta para la incredulidad ante la verdad, porque se aceptó la mentira como si fuese la verdad. Otros de los tantos motivos porque entramos en el terreno de la incredulidad es ser desagradecidos con Dios. Hay muchos cristianos que se quejan de su estado actual. No son agradecido con Dios por lo que le ha dado. Constantemente se están quejando, mirando al otro para ver lo que tiene y saber si más bendecido pero no entienden que el otro es obediente, agradecido y que aunque no tenga nada siempre vive con un corazón agradecido. Esto le pasó al pueblo de Israel aun cuando Jehová estaba alimentandolos en el desierto decían que preferían volverse a Egipto a comer de la comida que tenían en Egipto pues era mejor que la del desierto. Todo sabemos que comían ellos en Egipto se quejaban le decían a Moisés para que nos trajiste al desierto? Mire la mentira que creyeron a causa de la de abrir la puerta a la queja, y al desagradecimiento. Por esos mucho se endurecen, y empiezan a caer en ese terreno de la incredulidad. Muchos también caen en la incredulidad porque son de doble ánimo lo cual es una de las causas que también endurece el corazón y nos lleva a la incredulidad. La persona de doble ánimo es inconstante en la fe nunca echa raíces profundas en su fe si trata algo y no le funciona ya no creen eso y busca una nueva alternativa y esto va cada día endureciendo el corazón antes la verdad. Mi amados tenemos que tener mucho cuidado pues es fácil abrir la puerta a la incredulidad aun confesando que somos cristianos, y esto tiene consecuencias devastadoras para nuestra vida espiritual. Uno de esos resultado es no poder entrar en el reposo del señor. Que no veamos lo milagro del señor en nuestras vidas. Jesús fue a un lugar y por causa de la incredulidad de las personas ni pudo allí muchos hacer milagros.
 Mateo 17:17 Respondiendo Jesús, dijo: !!Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. Dice la palabra que el dios de este siglo ha cegado el entendimiento y está causando que se endurezca los corazones ante la verdad. La incredulidad causa que Dios no tenga confianza en nosotros, y no pueda entregarnos las promesas que tiene para nosotros. Guardemos nuestros corazones de la incredulidad no permitamos que el pecado, la avaricia, el doble ánimo, y el desagradecimiento endurezcan nuestros corazones y empecemos a dudar de Dios. Dice la biblia que ni los cobardes, ni los incrédulo entraran al reino de Dios. Guardémonos de todo lo que pueda endurecer el corazón y nos lleve a ser incrédulo porque para agradar a Dios hay que tener fe y creer que él es un galardonador de aquellos que en el confían.
Pastora Judy Jaramillo


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